domingo, 20 de septiembre de 2009

Bye, bye, veranito

Ya se ha ido el verano. De golpe y porrazo se ha ido el calor, el buen tiemo, la piscina... el dormir en pelotas sobre la cama tranquilamente después de hacer el amor... Ya hay que taparse enteritos y meternos debajo de la manta o del edredón para no quedarnos helados.
Ya está aquí el otoño, los abrigos, los paraguas... y ya no hay más mañanas de playa, de esas pocas que pudimos disfrutar por el continuo cambio de planes y de fechas de vacaciones. Ya se marcharon esos momentos en los que te miraba como una boba salir del agua o jugar con la arena mientras el sol me daba de lleno y pensaba lo afortunada que era al tenerte aún conmigo, lo segura que estaba de que querría estar contigo toda mi vida y de lo feliz que me hacías cuando tú, después de tanto tiempo sin oírlo, me volvías a decir lo mismo, que querías estar siempre conmigo....
Hace unos días, acurrucados los dos en el sofá de tu casa me llegó una fragancia exquisita... Me llenó la cabeza de esos recuerdos que no estás segura de recordar: tardes o noches de invierno, bajo una manta... mañanas en las que el frío te daba en la cara mientras el cuerpo estaba calentito debajo del edredón...abrazos acolchados por sudaderas y abrigos...comidas calientes y caricias suaves...
Te pregunté si te habías echado colonia. Ya sabes que a mi las colonias siempre me recuerdan a personas o situaciones especiales, como esa colonia que te echas que a mi me encanta y siempre que te pregunto "¿Esa es la colonia de Tenerife?". Siempre la contestación es la misma y los recuerdos los mismos: el sol de Canarias en pleno Octubre, los pueblos que visitabamos, los helados, los baños en las piscinas y las playas, alguna tarde que nos quedábamos haciendo el amor, mi tarta de cumpleaños que no fuimos capaces de comer entre los dos, todas las paradas que hacías para que yo pudiera hacer fotos...
No te habías echado colonia. Y te lo dije, en invierno hueles diferente. Hueles a manta, a calor en mitad del frío. También hueles a intimidad.
Esta mañana al despertarnos juntos, abrazados, tú mordiéndome el cuello para hacerme cosquillas (supongo) con el calor de la manta encima nuestra... hueles a eso.
Y aún me quedo como una tonta mirándote y pensando en lo afortunada que soy de estar contigo. Hueles a eso también.
Esta tarde al acercarme a darte un beso, me ha vuelto a llegar tu olor de invierno... tan fuerte como una colonia... Sí, definitivamente hueles a intimidad y a todo lo maravilloso que tiene estar contigo. Por eso, aún que me da pena despedir al verano, merece la pena si vuelven todos esos momentos.
Te amo, mi vida

1 comentario:

Belladonna dijo...

Holaaaa


Primera vez x aca y me ha reke encantado tu entrada
El sentido del olfato capaz d transportarnos tan lejos y

Vale la pena verdad? Extranar un otono un invierno o un verano x su promesa eterna de ke volveran
Ke bonito ke ames asi ke seas feliz ke tengas con kien compartir tu ropa de cama

Bonito blog y suerte con lo d tu entrevista C=
Besos,
Bella